sábado, 20 de agosto de 2011

El caralibro, un escaparate ficticio

Cada vez que uno entra en el caralibro le entra una sensación de que su casi medio millar de contactos viven en una felicidad total. Todo son viajes a sitios exóticos, fiestas memorables, trabajos para los que han nacido y estados de ánimo supermegachachis.
Las tiendas ponen sus mejores artículos en el escaparate, pero después dentro no es oro todo lo que reluce; las fotos de los apartamentos que alquilas en verano parecen rincones paradisiacos de Bali y luego resultan ser un piso del montón que tiene la revalorización de estar a escasos metros de playas masificadas, mientras que las tías no son igual de guapas en la foto del perfil o en las de sus fiestas supermolonas con sus amigas que en la cruda realidad.
Facebook es el equivalente a cuando tienes un día de mierda y te encuentras a un semiconocido y al “¿Qué tal todo?”, le respondes con un bastante bien, y sin embargo estás para matar a alguien. Sus dotes comunicativas son espectaculares, pero los perfiles en un gran porcentaje de casos no coinciden con las personas de verdad.
Para ser real, los usuarios deberían colgar comentarios del tipo “tengo una diarrea que no me puedo mover de casa”, “mi novia está muy buena, pero a ver quién es el guapo que la aguanta”, “ayer me hicieron la cobra en un portal” o el estatus social que me otorga la multinacional en la que trabajo es a cambio de tragar impertinencias y malos rollos en mi oficina.
Hay algunas raras excepciones en esto de contar derrotas en la red social, pero son intangibles, ya que proliferan los “siempre hay alguien que te traiciona” o “desencantado con la condición humana”. El morbo del caralibrero le lleva a pinchar en los comentarios, que se resumen a “¿Qué te ha pasado’” y demás preguntas, que en realidad se zanjan en los privados. Y es que la ropa sucia se lava en casa.
Con este argumentario, que el personal se tranquilice y que piense que los demás también están mal a veces, pero no lo ponen en el estado. El caralibro es un boom especulativo de la sonrisa que explotará como lo hizo el ladrillo.    

lunes, 15 de agosto de 2011

Los 50 millones de euros de la visita del Papa, un cheque invertible

Llueven mamporros en forma de críticas estos días por los 50 millones de euros que costará a los maltrechos bolsillos patrios el jolgorio de devoción juvenil. No entró a valorar si viene el ministro de Dios, el jefe del Estado de Ciudad del Vaticano, el mesías o un profesor de religión trasnochado. Laicos y cristianos sacad vuestras toledanas y batiros en duelo como se ha hecho de toda la vida de Dios.
                Lo que sí sé es lo que haría con el montante económico. Contrataría un ejército de investigadores privados que siguieran noche y día a estos personajes que salen de la nada y se hacen multimillonarios en cargos políticos o en empresas que especulan con el objetivo de conocer si es fruto del talento o de la jeta más atroz. José María García, el micrófono más poderoso que ha dado este país, me apoyaría, ya que fue su garganta la que lo dijo en un acto en el que tuve el honor de que sus palabras entrarán en mi grabadora. Fue como si Zeus te concede unas palabras.                                     
               Cuatro vuelos chárter en Barajas fletados con el presupuesto papal para que Ramoncín y toda la ristra de triunfitos abandonaran el país junto a todos los concursantes de los 27 gran hermanos y la terna de la Patiño. Ver esa vena encendida subiendo la escalerilla del avión mientras que Jorge Javier Vázquez llora no tiene precio. Al mismo tiempo, Loquillo comenzaría a recibir subvenciones para que hablara más en público y sacara más discos que alimentaran de esperanza urbana a la muchedumbre.
                Compraría todas esas camisas bisbaleras en tonos prohibidos para evitar pecados del personal. Reducir el índice de horteras de bolera por metro cuadrado, principal objetivo. Se acabaron las subvenciones de películas españolas de la Guerra Civil, que ya nos sabemos la contienda de carrerilla, y sería mecenas de teclados con arte para hacer guiones de verdad y que el cine español no parezca en algunas ocasiones una sección de Memoria Histórica.
                Las flores subvencionadas para que la peña se diga más veces que se quiere, crearía una unidad antipelandruscas para poner trampas a estas frescas devotas del “por el interés te quiero Andrés” y compraría unas películas para que los sábados los españoles no tengan salir a castigarse el hígado por no ver lo que ponen en la televisión.
                Sé que los problemas más graves no los solucionaría, pero por lo menos afrontaríamos la crisis con dignidad. Si el Papa viviera en España, me daba los 50 kilos y se vendría en Ryan Air por el bien de sus feligreses españoles.     

sábado, 13 de agosto de 2011

El puente del 15 de agosto

Unos nacen con estrellas y otros estrellados, pero es hay otros que estamos malditos con trabajar el puente del 15 de agosto durante los últimos ocho años. No sé si es un castigo divino por la infinidad de cosas malas que he hecho en mi vida o se debe a casualidades de los calendarios de descanso.
                El caso es que otro año más aguantando el tipo en estas fechas cargadas de paellas, chocolatadas y fiestas de los pueblos. Por cierto, no han notado ustedes que el origen de los nacionalismos está en defender a capa y espada la diversión a raudales de los jolgorios del pueblo de cada uno. Las fiestas de mi pueblo no tienen nada que envidiarle al Carnaval de Venecia, apunta alguno con 25 litros de calimocho en la mano camino de la romería.
                Los urbanos no damos valor a estas cosas, ya que siempre hemos visto el mes de agosto como un suplicio o bien por el último empujón en las clases particulares preparando la interminable lista de asignaturas pendientes para septiembre o por motivos laborales.
                No obstante, estos días también tienen sus aspectos positivos: aparcas donde te viene en gana debido a que el barrio es un solar y las colas en las tiendas son canjeadas por dar explicaciones de qué motivo te lleva a estar en una capital este maravilloso puente. Informativamente, el rescate de una gato encerrado es equiparable en impacto a la matanza del noruego ese de gatillo fácil. Vamos, el mundo al revés.
                Tómense una copa a la salud de la peña “Los pringados”, que mantenemos la bandera, y viva la virgen de su pueblo.    

martes, 9 de agosto de 2011

Hasta las olas se alejan de ellos

Las olas del mar son testigo ahora en los meses estivales de lo que es la raza humana, de ahí que no permanezcan ni tres segundos y se vuelvan. Además, si pudieran hablar no habría marea, ya que ninguna querría ir a la costa. Las olas ven con sus ojos azules la cantidad de tronistas que pueblan la arena costera como si de un plató de televisión se tratara.
                Hay tantos que hasta uno se siente raro en esas orgías de anabolizantes con su tripilla, su blanco nuclear y su bañador sin marcar centollo. Poco hay que hacer cuando no hay culto a la conversación y sí al reviento una nuez con mi bíceps. Una cosa es una persona que esté fuerte y que le guste estar en buena forma física, y otra bien distinta es llevar la sección infantil del Corte Inglés y unas gafas a dos aguas entre mafioso suburbial y cachas de merendero que no saltaba el potro en cuarto de EGB.
                Con las tías sucede lo mismo, aunque sí tienen el atractivo sexual. Pero no nos olvidemos que es efímero, ya que si a la mañana siguiente desayunas con unas tetas “silicon valley” y te pides una grasa polisaturada en el desayuno, lo mismo lo cuelga en Facebook y la amiga consejera de turno escribe el primer comentario: “No jodas tía”. Algunas tienen una neurona y es para intentar conjuntar el rosa chicle del bolso con los zapatos. Lo bueno es que suelen aparearse entre ellos y así no estropean dos familias.
                Lanzo una enmienda a la ley de costas para que deje en paz a esos templos del cañeo llamados chiringuitos y se centre en perseguir al mal gusto con controles en los accesos para ver quién ha bebido batidos de esos raros que inflan el cuerpo y trituran el cerebro. Si eso fuera así, las olas vendrían encantadas y no se irían tan rápido.  

domingo, 24 de julio de 2011

Winehouse y José Tomás, el sube y baja de la vida

Si en los hospitales cada día vienen unos al mundo en una planta y se van otros en otra, ayer en el panorama informativo sucedió lo mismo, pero con la calidad de mitos. En Londres, Amy Winehouse, la voz del Soul del Siglo XXI, le cerraron el bar de la vida en su cara y se fue al otro barrio, mientras que en Valencia volvía al mundo de los vivos José Tomás, el famélico de Galapagar que se burla de la muerte cada tarde. Con unas horas de diferencia, unos suben y otros bajan.
                A la espera de que la autopsia confirme la causa de la muerte de la británica, ya les digo yo que murió de pena, como los incomprendidos. No hay que juzgarla, hay que ponerse en su situación, debido a que en su partida de nacimiento venía grapado un boleto de lotería que ponía vale por una voz prodigiosa que llenará estadios y alimentará esperanzas en el resto de los mortales. Y es que la gente cuando le toca una lluvia de millones, muchas veces no sabe administrarlos y pierde el control.  No soy un gran entusiasta de la música de este ángel caído que ha dilapidado su fortuna de virtud en 27 años, pero he de reconocer que bebía para olvidar la sobredosis de talento que le vino impuesta.
                Lo de José Tomás no es exactamente un regreso al mundo de los vivos, debido a que él habita entre los mundos de los que respiran y de los que no. Nadie se dio cuenta, pero ayer se vio en un callejón del Coso de la calle de Xátiva a la muerte aburrida apoyada en su guadaña diciendo: “otra tarde que me gasto 800 euros para matar a este paliducho y otra vez que me ignora”. Las volteretas, las cornadas y los revolcones no le duelen, él los acepta como el que tiene que hacer fotocopias en su oficina. Es parte de su trabajo.
                Los dos estarán en las nubes donde habitan las leyendas, la morena de mirada perdida tendrá una entrada en primera fila para ver en los festivales celestiales de los Morrison, Lennon y compañía, mientras que el hierático y majestuoso cerrajero de puertas grandes leerá el Cossío, viendo a todos los toros con los que ha bailado pastando en la finca del Olimpo.  

jueves, 21 de julio de 2011

Nadie se va a casa cuando debe

El otro día El País pedía en un editorial elecciones generales anticipadas a Zapatero. Vamos, lo mismo que si tu amigo del alma arruga sábanas con tu novia o que si tu Sancho Panza te dice que tiene que ir a cenar a casa cuando los molinos de viento acechan en el horizonte. Se tiene que sentir muy solo Zapatero, y la soledad es una morena que te enamoras de ella o te desquicia con un martilleante "has vuelto a dejar abierta la pasta dentífrica".
                Yo lo que noto por la calle es que no son tiempos para la lírica, los poetas venden sus olivettis con caries y hacen bulto en twitter, en los despachos de los políticos un poster de Lupen quita protagonismo a Juan Carlos I que mira desde la papelera, a los ingenieros les cantan en la cola de Inem “illo, illo, teleco es un cursillo”, las madres ya no meten trastos en tu cuarto, ya que cada día abren el telefonillo pensando que regresas a casa; los esclavizados hipotecados hasta las cejas son reyes en comparación a los que les dicen "abandone el local" en los bancos cuando piden un crédito con unas aceitunas. Déjate de tapas, menudo lujo; Schindler en su tumba se recome pensando que tras poner de moda la conversación climatológica a nivel mundial, ahora sólo se habla de “pues peor se van a poner las cosas” en los ascensores; algunos justifican el resultadismo del catenaccio con acento portugués con la excusa de los dividendos; ya no se guiñan ojos en los semáforos, sino que se mandan emoticonos en un caralibro que quita el misterio de todo; los ministros quieren ir en bermudas y con un tinto en vaso de plástico al Congreso, donde Bono pasa revista como en el colegio y los sueños se han simplificado y con comer todos los días sobra.
                José Luis, piénsalo detenidamente. No por mí, que yo soy de esos juntaletras que no son humanos y que se alimentan de bocadillos de vocación y de copas de arrogancia, pero el resto de la ciudadanía se arrepiente cada día de haberse comprado un bajo del que no se pueden tirar.  

martes, 19 de julio de 2011

Las despedidas de soltero, la copa como último deseo

Siempre he visto en las películas que cuando iban a fusilar a unos pobres desgraciados, hambrientos, mugrientos, sedientos y con una lista interminable de carencias, los tipos pedían como último deseo un cigarrillo. No se lo acababan y se lo fumaban de lado. Ahora, nuestra honorable tribu española cuando ejecuta a un soltero con la idea del matrimonio, sus compinches organizan un fin de semana pensando en qué es lo que gustaría hacer antes de recibir una ráfaga de plomo en el pecho el domingo por la tarde.
                La fórmula es fácil y de la lámpara salen tres deseos frotados a ciegas por el condenado a esa bendita y bucólica muerte del matrimonio: un destino a más de 500 kilómetros, buenos caldos y un mantel de calidad. Escribo de la de los chicos, que de las otras no tengo ni idea, pero me las imagino con la amiga consejera de turno preguntando entre baile y baile: ¿Estás segura?
                Una tendencia que va camino de clásico en estos homenajes a los reos con el código de barras de cadena perpetua es el de más a menos. Siempre pasa lo mismo. El ímpetu del viaje de ida, con paradas periódicas en todas las gasolineras para beber una caña y expulsar la cerveza del área de servicio anterior, y la noche del viernes son lo mejor. La resaca del sábado se ameniza con las actividades extraescolares de turno y la noche es menos movidita, pero con el mismo nivel etílico. La gente siempre bebe por algo y cuando se casa un amigo, vaso que ve, copa que se lleva su organismo. Por cierto, recodar al personal que el novio nunca malgasta un deseo en disfraces estúpidos y bromas de mal gusto, sino que son los amigos (por llamarlos de algún modo) los que le joden el último alterne sin anillo.
                No obstante, creo que este rito de iniciación debería trasladarse cuando un amigo se va a vivir con su novia, ya que ese es el sí quiero actual y lo de la iglesia es un partido de vuelta con 5-0 a favor, mero trámite. Por último, tanto dar el pésame a los que se casan, pero yo todavía veo a algunos ir con una cara de felicidad a esos patios de ejecución…